lunes, 16 de febrero de 2009

Joaquín Sabina - Amo el amor de los marineros



En Parral están de fiesta

Cien años cumple San Pablo panza de buda

Chile que se me indigesta

Pongamos Matilde que hablo de tu Neruda

Cueca, valsecito y son brindando con vino tinto, uvas y viento

España en el corazón dijo un capitán del Quinto Regimiento

Qué puñal contra el olvido

Qué radical en la guerra del diccionario

Qué confieso que he bebido

Qué residencia en la Tierra

Qué
Estravagario

Malditos sean los tiranos

Malditas sean las medallas del desgobierno

Benditos los aurelianos que perdieron mil batallas contra el invierno

Qué boina gris Maldoror

Qué querencia

Qué almohada incandescente

Qué Veinte poemas de amor

Qué canción desesperada

Qué delincuente

Isla Negra capital del Farewell

Del te quiero, de la duda, del azúcar y la sal

De las cartas del cartero de Neruda.

Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.

Amo el amor de los marineros que besan y se van.
Dejan una promesa, no vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera;
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar.

Desde el fondo de ti y arrodillado,
un niño triste como yo nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra,
veré en los tuyos lágrimas un día.

Amo el amor de los marineros que besan y se van.
Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz.
En cada puerto una mujer espera;
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar.